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Equilibrio de gulas

Llevo unos días sin escribir, y es que la verdad ha sido una semana de lo más “movidita” ya que después de 16 semanas de baja cuidando a mi bebé, el lunes tocó volver al trabajo, y la verdad que coger el ritmo me ha costado un poquillo, pero ya estoy habituada y con mucha energía para seguir entrando en la cocina a investigar nuevas recetas, a hacer fotos y por supuesto a compartirla con vosotros.

La receta que os traigo es de los más sencilla, de hecho más que una recetas es una idea, para aquellos que, como yo, muchas veces nos quejamos de no saber que cocinar y es que a veces lo peor no es cocinar, es PENSAR en que cocinar, ya que se se nos acaban las ideas y nos hartamos de repetir menú una y otra vez.

Pues estoy segura que éste plato gustará a todos, se prepara en un santiamén y os resolverá más de una comida, por no hablar de lo riquísima que está.

Ingredientes:

(Para 4 pax)

2 paquetes de gulas

1 diente de ajo
- Sal

2 Pimienta cayena (Guindillas)

Aceite

3 patatas

4 huevos

Preparación:

Primero, pelaremos las patatas y las cortamos en rodajas finas, como si fueran para tortilla de patatas, las enjuagamos y las dejamos en agua helada con abundante sal gorda hasta el momento de freír, cuanto más tiempo las dejemos, más crujientes y sabrosas estarán luego.

Abrimos el paquete de gulas y las volcamos en un bol con sal gorda y las dejamos orear unos 5-10 minutos con la sal.

En una sartén aparte, o en una cazuela de barro ponemos un chorreón de aceite y doramos el ajo cortado en láminas finas junto con dos guindillas enteras. Cuando el ajo esté dorado añadimos las gulas y las removemos de vez en cuando, las cocinamos a fuego fuerte durante unos 5 minutos, retiramos del fuego y reservamos.

En una sartén ponemos abundante aceite y freímos las patatas en dos veces, es decir, calentamos el aceite y echamos las patatas. A los 5 minutos aproximadamente, o cuando veamos que empiezan a estar blandas, las retiramos y volvemos a calentar en aceite (podéis serviros de una tapadera para que el aceite se caliente antes) una vez que vuelva a estar caliente, añadimos de nuevo las patatas prefritas hasta que queden bien doraditas; De éste modo quedaran crujientes por fuera y sabrosas en el interior, éste truco podeis usarlo siempre que friáis patatas, es algo más trabajoso y os tomará más tiempo, pero merecerá la pena, así es como las hacía mi madre y os encantará.

Una vez fritas pondremos otra sartén con aceite bien caliente para freír los huevos, os recomiendo cascar el huevo primero en una taza de café, donde le añadís un pellizco de sal y de ahí a la sartén, de éste modo, evitareis que caigan trozos de cáscara y salpicará menos.

Una vez tengáis todo listo solo queda montar los platos, para lo que cubriremos el fondo del plato con las patatas, a continuación las gulas y por último, coronando, nuestro huevo frito.

 Como sugerencia, también podéis añadir, a última hora, tiritas de salmón ahumado sobre las gulas y antes de colocar el huevo, con el propio calor se harán y da un sabor de lo más original.

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