Feliz como un DANÉS

¿Habéis oído hablar del HYGGE? Es una palabra de origen de Danés de sonido casi impronunciable, yo la pronuncio tal cual suena “jigy” pero en este enlace podéis oir su pronunciación correcta.

Cuando era adolescente siempre me consideré aburrida, me encantaba estar en casa, y aunque salía, me costaba bastante trabajo. Me consideraba excesivamente casera y perezosa, pero ahora he descubierto que había una palabra para describirme, y que es de los mas cool, yo no era un muermo, yo era completamente HYGGE.

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HYGGE es una palabra que no tiene traducción al español, pero HYGGE se relaciona con el bienestar personal, con el compartir momentos con los seres queridos y con disfrutar del hogar, intentando hacer lo que es otras ocasiones he comentado que es hacer especiales los momentos cotidianos y aprender a disfrutar de las cosas que tenemos y de las cosas sencillas. HYGGE es una taza de café caliente con un buen libro, HYGGE una charla con una copa de vino frente a una chimenea, una fogata en el campo, es un café con amigos que se convierte en almuerzo y cena, es leer un libro a los niños por la noche, todos acurrucados en la cama, es una peli bajo una manta con palomitas, es un rato de silencio en la cima de una montaña…

Los Daneses son los inventores del HYGGE, numerosos estudios y encuestas los colocan como los más felices del mundo y ellos aseguran que es por el HYGGE.

Hygge es más bien una actitud o un estilo de vida,

es buscar el lugar más acogedor de la casa,

pasar tiempo con los seres queridos y dejar de lado las obligaciones.

El concepto HYGGE puede identificarse con muchos elementos, las velas, los chalecos gordos, los calcetines de lana, un libro, una taza de café, una manta, flores secas (a los hygges les encantan las flores y cuando van al campo quieren llevárselo a casa) luces indirectas, música, los pasteles, las tartas y todo aquello que nos genera bienestar.

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Pero el HYGGE no solo se vive en casa y en invierno, cierto  es que en Dinamarca el invierno es muy largo y pasan largas temporadas en casa y para mucho es el punto de reunión pero el verano es aun más HYGGE si cabe; Picnic en el campo, paseos por la playa, limonadas en una terraza y todo lo susceptible de compartir con amigos.

Lo que más me gusta del HYGGE es que es barato, es más, cuanto más caro, menos HYGGE.

Si os sentís como yo y queréis seguir conociendo más esta corriente os recomiendo un par de libros que tengo en mi mesilla.

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Hygge, la felicidad en las pequeñas cosas y Hygge, la receta de la felicidad. Da gusto leerlos y ver sus fotos. Ambos fáciles de leer ya que no son párrafos gigantes, sino que están estructurados en párrafos cómodos de leer y rodeados de fotos inspiradoras y es que no podía ser de otra manera tratándose del HYGGE.

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