Quien tiene una amiga, tiene un tesoro, quien tiene una hermana…TIENE DOS!

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Cuando éramos pequeñas, solíamos pelear sin parar, aún recuerdo nuestras peleas como si fuera ayer. Y soy capaz hoy en día siendo madre, de compadecerme de mi madre, pobre madre que sufría nuestros ataques de ira. Enfados que solo nosotras entendíamos y que tan rápido llegaban como desaparecían y estábamos jugando de nuevo. Siempre juntas y casi siempre enfadadas y peleando, pero juntas.

Aunque muchos se quejen de sus hermanas por variados motivos, distintos estudios coinciden en que quienes comparten su infancia con una hermana tienden a ser más felices y optimista. Y yo puedo ratificarlo.

Una hermana es más que una amiga. El vínculo que establecemos con ellas va más allá de lo familiar. Es una compañera de batallas, es aquella amiga que va contigo a casa, que ves en pijama y que después en el colegio te cruzas casi sin mirar, pero eso está acordado entre vosotras en vuestro código de hermanas.

A pesar de que podamos tener diferencias, y del hecho de que los años de la infancia y la adolescencia hayan sido, muchas veces, un campo de batalla, ropas que compartir, o no y envidias que esconder, al final los años nos hacen comprender la importancia de este vínculo.

Tal vez sean los años, o todo lo compartido, pero sabemos muy bien que nuestra hermana siempre nos dirá la verdad de forma sincera y casi sin anestesia.

Una hermana no siente la obligación de cuidar las formas. Ella sabe que la sinceridad es parte de este lazo familiar y es, sin duda, lo que siempre esperamos de ella.

Crecí junto a 3 hermanos y una hermana. He tenido la suerte de tener una familia grande, divertida, divertidísima. De pasar largas temporadas en el campo construyendo cabañas con mis hermanos, jugando a ser niño y crecer junto a un hermano supone experiencias muy diferentes, los hermanos se quieren y se odian, juegan y pelean, bromean y se burlan sin inhibiciones, son personas de tu misma edad en su estado natural…su casa. Ahí se muestran tal y cómo son.

Pero una hermana es otra cosa, quizás porque crecí con una madre rodeada de chicos. Ella fue la pequeña de 5 hermanos y siempre nos hizo ver la importancia de tener una hermana y lo que a ella le había faltado, valoro mucho más ese aspecto.

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Le debo muchas cosas a mi hermana, cosas de mi infancia, entre otras cosas,  gracias a ella, había siempre alguien en la cama de al lado por la noche, alguien con quién jugar cuándo llovía y no se podía salir, alguien con quien inventar juegos, jugar al cobre, desmontar la despensa jugando a los supermercados, montar farmacias en los pasillos de casa, alguien que era capaz de ver contigo la misma peli una y otra vez sin parar, y aprenderse los diálogos.

Pero he aprendido que la verdadera importancia de una hermana llega cuando creces, cuando tienes hijos y tienen una tía que los quiere y cuida como tú o más, cuando ella tiene un bebé y te ilusionas casi tanto como si fuera tuyo o incluso más (Este bebé cuando llore no va a ser tu responsabilidad, ja ja ja). Y cuando la vida se pone complicada y puedes contar con ella, como una amiga, con la suerte de que además es tu hermana y tu familia es la suya.

Pienso mucho últimamente la importancia de decir a las personas que queremos, eso, que las queremos. Y esta es mi forma de decirle a ella “TE QUIERO FOCHI”.

Todo esto de lo que he hablado, esta importancia de la relación entre hermanas, queda muy bien plasmado en muchas películas, te recomiendo mis preferidas:  Mujercitas (mejor el libro), 10 cosas que odio de tíEn sus zapatosBlue JazminTú a Londres y yo a CaliforniaFrozen27 vestidos.

1 Comment

  1. Angeles says: Responder

    Ohhh tengo que ser la primera en comentar este post!! Me has sorprendido en la Oficina aburrida y amargada entre email y email…y me has saltado las lágrimas se te ha olvidado mencionar lo difícil que es vivir en ciudades distintas…yo tb te quiero mucho, tener una hermana es tener un tesoro o como dices dos pero más lo es que ella sea mayor

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