Un pedacito de campo para conectar desconectando

Me vuelve loca el campo….no perdono unos días alejada de la ciudad siempre que puedo, especialmente en verano, cuando la gente se agolpa en la orilla de la playa es cuando más empeño pongo en buscar mi rinconcito aislado en el campo, en plena naturaleza, rodeada de cuanta más vegetación y animales mejor. Y si en ese rinconcito no hay cobertura ni WIFI, mejor que mejor.

 

 

 

 

Recuerdo mis veranos de niña, en el campo desde el primer al último día del verano. Recuerdo perfectamente el olor de la ciudad al regresar, el colver a acostumbrarte a la civilización, a mirar antes de cruzar, a los horarios…El verano en aquellos tiempos eran casi tres meses que me parecían 9. Yo y mis hermanos, íbamos en chanclas y bañador desde el desayuno a la cena, de la piscina al campo, a alimentar animales o simplemente a recoger verduras del huerto que teníamos en casa o buscar huevos en el gallinero a última hora de la tarde, para preparar pan frito en el desayuno.

 

Me obsesiona que mis hijos puedan crecer de la misma manera, en el campo, sin la constante vigilancia obligada de un adulto en la ciudad. Que encuentren un lugar donde imaginar, donde crear y desarrollar su imaginación, donde aburrirse para convertirse en lo que deseen ser. En piratas y exploradores que deben construir cabañas, buscar tesoros escondidos, convivir con animales..

 

Los niños necesitan tiempo para aburrirse:

Porque es ahí donde nace la creatividad

                                                        Melanie Jean Juneau

 

Soy una enamorada del campo y de la vida “Slow” de los pueblos, de sus olores, el sabor de sus alimentos, de sus gentes, de pasear por calles donde todo el mundo te saluda, te conozca. Hasta que pueda permitírmelo y llega a mi, la casita de campo de mis sueños, pongo bastante empeño en encontrar casitas rurales que tengan todo esto para poder pasar unos días de desconexión.

Una de ellas el Lagar de viña Vieja la encontré bien cerquita de donde vivimos y de donde pasaba yo aquellos maravillosos veranos, en Cazalla de la Sierra.  Una casita que os recomiendo 100% y viendo que es momento ya de organizar vacaciones, si podéis no dejéis de reservaros unos días en familia en esta casita rural, con piscina natural (con pececitos), gallinero, perro y muuucho más.

 

Es un lugar con infinidad de opciones para visitar en los alrededores, senderismo por la ribera del Huésnar, un baño en el río, comer en cualquier plaza de los pueblos de alrededor, merendar pasteles típicos con un café en una cafetería típica, ver a los niños jugar en una plaza del pueblo, comprar en alguna tiendita típica…

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