La cocina, mi habitación preferida.

No sabría decir porque me gusta cocinar, porque por muy cansada que esté, me relaja meterme en la cocina e inventar algo para cenar, algo rico y también atractivo para sorprender a los niños y a los mayores.

Desde niña he visto a mis padres cocinar los días de fiesta, en las ocasiones especiales. Las cocinas eran siempre enormes, con varios taburetes para acompañar a la persona que cocinaba, y conforme aumentaban los olores, la familia se iba agolpando en la cocina, hasta que la familia al completo se encontraba allí.

Además de guisos y platos súper sabrosos, en la cocina de casa, se cocinaban conversaciones y momentos en familia. Muchos de los momentos más importantes de mi vida, han transcurrido en una cocina. Confesar mi primer suspenso, anunciar mi boda, mis embarazos, mi primer desengaño amoroso y también recibir noticias, casi siempre buenas, pero en ocasiones también noticias no tan buenas, aprender a ser mayor y descubrir verdades de mayores que estaban ocultas a los niños.

Cocinar es todo esto, pero también es relajante, casi terapéutico, y además es tremendamente gratificante. Cuando tengo un día especialmente duro, me encanta cocinar y disfrutar de la sensación de tener el control sobre la situación. Elegir la receta, los ingredientes y cocinarlos según me apetezca.

Pretendo también llenar la memoria de mis hijos de olores. Los sabores nos provocan recuerdos, pero la memoria olfativa tiene más poder en la relación emocional que establecemos con ciertos platos y alimentos. Todos tenemos guardados en la cabeza recuerdos, imágenes, sensaciones y emociones que se activan con determinados olores, sobre todo con platos caseros que nos trasladan a la infancia.

De las mejores cosas que tiene la cocina como Hobby, es que se puede compartir con los demás. Cocinar teniendo en mente quién va a degustarlo nos hace implicarnos de una forma especial. Es demostrar que esa persona nos importa, poniendo nuestro cariño en lo que cocinamos. Invitar a familiares y amigos a una deliciosa comida y ver que realmente disfrutan de lo que hemos preparado es una sensación fantástica.

Y esa sensación es ya cuasiperfecta si ese compartir empieza desde antes de incarle el diente, desde el momento en que se plantea lo que cocinaremos, vamos a comprarlo al mercad, lo cocinamos elaboramos.

 

“Este es mi principal consejo a la gente: Aprende a cocinar, prueba nuevas recetas, aprende de tus errores, no tengas miedo, y sobre todo diviértete.”

Julia Child

 

 

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