Gambones al ajillo

Las gambas al ajillo es la típica receta que gusta a todo el mundo, pequeños y mayores. Hay tantas recetas como lugares, recuerdo de pequeña, que tuve una etapa de adicción máxima a este plato. En la zona de la costa del sol las llamaban gambas al Pil Pil y las preparaban con pimentón, pero para la mayor parte de España son simplemente eso, “gambas al ajillo”. Yo personalmente las prefiero sin pimentón, per0 todo es cuestión de gustos y de ir probando.

Las gambas al ajillo son una receta que se me había resistido hasta hace bien poco. Tendía a hacerlas con el aceite bien caliente, y sólo conseguía que las gambas se cerraran y quedaran secas y chiclosas, hasta que un día tuve la suerte de ver a mi padre hacerlas y desde entonces ya nunca fallo. Con esta receta que es una de las que más orgullosa me siento. Empiezo con los ingredientes y “mis trucos”.

Ingredientes:

15 Gambones

Aceite de Oliva Virgen Extra

Sal

2 dientes de ajo

2 guindillas

Preparación:

Pelaremos los gambones y los cortaremos en 3 o cuatro trozos y los salamos levemente. Y a partir de aquí es tan fácil como cubrir el fondo con dos o tres dedos de aceite y añadir el ajo en láminas y las guindillas en frío. Cuando observemos las primeras burbujitas, añadiremos los gambones (o gambas) siempre con el fuego flojo. Justo en el momento que empiezan a cambiar de color apagamos el fuego y tapamos unos segundos y servimos.

 

Mis trucos.

Gambones en lugar de gambas, hace que queden muuucho más jugosas, aunque claro si tienes la suerte de tener unas buenas y grandes gambas de Huelva, pues mejor que mejor.

Añadir los gambones con el aceite casi frío, apenas empecemos a ver las burbujitas. El momento en que piensas “no, aún está demasiado frío”, ¡pues ese, ese es el momento!

Cocinar a fuego bajo y tan solo un par de minutos.

Salar levemente los gambones.

 

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