La auténtica carbonara: sin nata.

Hace unos días, veía a una famosa cocinera británica que me encanta, preparar paella con chorizo, mientras me llevaba las manos a la cabeza. Así que pensé que pensarían los Italianos de la versión española de sus platos más típico. Por ejemplo la carbonara.

Son ya bastantes las veces que he estado en Italia, incluso pasando largas temporadas y allí aprendí a tomar tanto la pizza como la pasta como los italianos, con escasos ingredientes. Un cocinero italiano me explicaba una vez, que tanto el sabor de la pasta como la masa de la pizza debían ser evidentes al comerlos y que los europeos y americanos ahogábamos ambas en salsas. Y desde entonces seguí su consejo y me encantan.

Comiendo en Florencia hace unos años, me pedí unos espagueti carbonara, y tan pronto llegaron me llamó la atención su intenso color amarillo y su escasez de salsa. Fue ahí, donde descubrí que, aunque me encantaban los carbonara de mi madre, la auténtica salsa carbonara se hace SIN NATA.

Ingredientes

200 gr. de bacon

150 gr. de queso pecorino o parmesano

1/2  cebolla

1 huevo

2 yemas de huevo

200 gr. macarrones o espagueti

 

Preparación:

Ponemos a hervir una olla con agua. Cuando esté hirviendo, añadimos sal pero sin pasarnos, porque el bacon y el pecorino ya son muy salados. Añadimos la pasta al agua y los cocemos según indique el paquete. Para mi gusto más bien durita, es mejor que la pasta quede al dente.

Cortamos la las tiras el bacon y las sofreímos, sin aceite, con la propia grasa que soltará es suficiente añadimos cebolla picada y la doramos.

Batimos en un bol un huevo entero y a continuación le añadimos 2 yemas extra que harán la salsa más suave. También añadimos pimienta al gusto, más bien abundante.

Rallamos en el mismo bol con el huevo el queso pecorino o parmesano. Cuando la pasta ya esté lista, apagamos el fuego y sin escurrir demasiado, vamos echando la pasta a la sartén con el bacon ya crujiente. Lo hacemos de esta forma para que quede agua de cocción en la pasta al pasarla a la sartén.

A continuación, apagamos el fuego, echamos nuestra salsa de queso y huevo, y no dejamos de remover durante un par de minutos. De esta forma el huevo se cocerá con el calor de la pasta y la sartén pero no llegará a cuajar como una tortilla.

Al servir la pasta, podemos decorar con un poco más de queso pecorino rallado por encima o albahaca.

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